Entre un masaje y otro hay que preparar
Cambiar la camilla, ventilar, reponer aceites. El margen después de cada servicio aparta ese tiempo en la agenda para que nadie reserve encima.
Una cabina lista entre cita y cita.
Tratamientos de distinta duración, cabinas que se preparan y clientes con indicaciones: una agenda que tiene en cuenta todo eso y deja que reserven solos.
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Producto real. Negocios y datos de demostración.
Cambiar la camilla, ventilar, reponer aceites. El margen después de cada servicio aparta ese tiempo en la agenda para que nadie reserve encima.
Un facial de 50 minutos y un circuito de 2 horas conviven sin cruces: cada servicio tiene su duración y solo se ofrecen las horas donde cabe.
Alergias, embarazo, zonas sensibles. El cliente lo escribe al reservar y tu terapeuta lo lee en la cita antes de empezar.
Si una sala admite a dos o más personas a la vez, defines cuántos cupos tiene cada horario y la agenda deja de ofrecerlo cuando se llena.
Un ejemplo de cómo un centro de estética con dos terapeutas arma su oferta.
Con 15 minutos de margen para preparar la cabina.
Con la opción de agregar mascarilla a un precio distinto.
Dos cupos por horario, para que reserven juntos.
Solo con la terapeuta que la realiza.
Ejemplo ilustrativo: no son precios ni tiempos recomendados.
Sí. Cada servicio puede llevar un margen antes y otro después. La agenda lo aparta y no ofrece esas horas a nadie más.
Sí. Defines cuántos cupos tiene cada horario de ese servicio y dos personas pueden reservar el mismo turno.
Sí. Al reservar hay un campo de notas, y lo que escriben aparece en la cita dentro de tu agenda.
Sí, con tu propia pasarela de pago. También puedes cobrarlo en el spa, o no cobrar nada al reservar.
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